Después vi mis resultados.
Tomo de vez en cuando, pero lo suficiente como para que mi doctor estuviera pendiente de mis enzimas hepáticas. Empecé a incorporar NAC a mi rutina diaria y, con el tiempo, mis análisis mejoraron. Cuando me preguntó qué había cambiado, solo sonreí.
Mariana S., 44 años, Guadalajara